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Los atentados de París

My project is the careful project of un-learning our privilege as our loss.  Spivak

Resulta impresionante contemplar como a raíz de los últimos atentados de París, los medios de comunicación y la mayoría de la clase política e intelectual han producido una diversidad de discursos que parecen confluir explícita o implícitamente en un tema común de matiz claramente huntingtoniana: el choque de civilizaciones.

He seleccionado unas entrevistas a y noticias sobre, un autor francés de moda, Houellebecq, realizadas por motivo de la inminente publicación de su última novela titulada, Sumisión (1), en la que profetiza el advenimiento de una Francia islamizada. El autor está acusado de ser el traductor literario de la ideología que sustenta el partido Frente Nacional de Le Pen que en las pasadas elecciones europeas terminó en cabeza con el 24,8% de los votos. Su novela ha alcanzado una cifra record de ventas en las pocas semanas desde su publicación y ha provocado un gran escándalo en Francia, por su declarada “islamofobia”(2).

Mi interés analítico está enfocado en dirimir hasta que punto y de que manera la construcción de discursos agrupados bajo la denominación de Islamofobia puede estar relacionados con prácticas discursivas que se dieron en épocas colonialistas y postcolonialistas. Estos discursos presentan al fenómeno de la violencia contra los bienes y personas de Europa envuelto en una construcción estereotipada (3) con el uso de unos términos, terrorismo, fundamentalismo, que establecen y fijan una representación del Otro que excluye toda posibilidad de negociación.

El análisis discursivo girará desde un paradigma postcolonial en torno a las diversas estrategias que conforman los discursos en los que se construye y representa al Otro ubicado en las comunidades diaspóricas de Europa, compuestas por inmigrantes o hijos de inmigrantes provenientes o bien de antiguas colonias o países musulmanes o de religión islámica.

Al igual que Said (1999) denunció que el Orientalismo definía un conjunto de producciones discursivas que bajo una apariencia erudita denotaba una estrategia sistemática de manipulación y control en la que Occidente nunca perdía su privilegiada posición “soberana”, en el que que aquí nos ocupa partimos de la posición metodológica que el problema cuyo síntoma son los atentados “terroristas” puede equipararse en muchos sentidos al vivido en la época colonial. Hay grandes diferencias, es cierto, pero nos enfocamos más en ciertas similitudes cuyo análisis desde su óptica puede ser revelador. Como ejemplo de una similitud tenemos que al igual que el Orientalismo se basa en una distinción ontológica y epistemológica entre Oriente y Occidente, hoy una distinción similar y si cabe más radical se da entre el Islamismo y nuestra civilización. Y ello a pesar de un importante elemento que podría marcar una diferencia esencial, los “terroristas” aunque de filiación islámica son hijos de Francia, ciudadanos europeos de pleno derecho. Con todo afirmo que la producción discursiva en el presente contexto que ahora estudiamos, sigue los lineamientos de los discursos coloniales cuestión que los textos que analizamos a continuación serán evidencia de ello (4).

Me centraré en los dos estereotipos que se presentan intrínsecamente unidos e implicados en la textualidad de los discurso que articula el tema central de la novela sobre la islamofobia: terrorismo y fundamentalismo (5).

Estos dos conceptos en nuestro actual locus histórico tal y como se producen y reflejan en los discursos mediáticos y políticos están intensamente cargados de ideología en forma de condena moral. En este análisis como una contramedida y siguiendo la sugerencia de Bhabha propongo un abordaje no moralista o normativista que permita entender el proceso de subjetificación que hace posible el discurso de los estereotipos.

Para Bhabha tanto el estereotipo como la fijeza (6) presentan un carácter ambivalente y paradójico, “‘Fixity’ is characterized by an ambivalence or paradox similar to the stereotype. The stereotype recognizes racial, cultural, and historical differences, rejects them and then vacillates between what is, “always ‘in place’, already known, and something that must be anxiously repeated” (1983, 18). Cuando desarrolla esta idea de la ambivalencia y la fijeza el autor recurre a unos conceptos centrales de la teoría psiconalítica placer/displacer, ausencia/presencia, conocimiento/rechazo.

La fobia que despierta el terrorismo está inserta en este estado paradojal ansioso y contradictorio del miedo (rechazo) y deseo (placer). Una cultura nihilista (7) en que ya no se trata de que el deseo adolezca de la falta de objeto, o de su imposibilidad, como sostenía el psicoanálisis clásico, sino más bien como afirman Deleuze y Guattari, el problema es que es el sujeto al que le falta el deseo (8) o un deseo que no encuentra un sujeto fijo, los discursos post-coloniales expresan no solo por su contendido sino por sus estrategias de difusión esta ambivalencia del rechazo y la fascinación, como nota Baudrillard,

“the media are made the vehicle of the moral condemnation of terrorism and of the exploitation of fear for political ends, but, simultaneously, in the most total ambiguity, they propagate the brutal fascination of the terrorist act. They are themselves terrorists, to the extent to which they work through fascination” (2007, 105-6).

Es el mismo fenómeno que hace exclamar a Eco “¿cómo no hablar de terrorismo, cómo encontrar un buen uso para los media? No es posible” (9).

La fantasía en la se basa la novela, Sumisión, es un claro exponente de dicha ambivalencia, por un lado el pánico que infunde una Francia islamizada en la que se instaura la poligamia y por otro la fascinación en la que de la que es presa el electorado francés pues este proceso se desarrolla por medios democráticos.

Una contradicción constitutiva del sujeto del discurso pot-colonial que a su vez articula la Otredad bajo la asimismo ambivalencia contradictoria del agente de terror en el que ipso facto está ausente la referencialidad a la condición de dominio y explotación a la que ve ve sometido. El fanatismo y fundamentalismo que le son sinónimos quedan fijados en la posición subalterna a ser un significante sin significado. Sus acciones no significan nada más que terror y criminalidad. Hoy empero la inquietud es que este terrorismo se fabrica en “casa” un fenómeno cuyo análisis no ideológico podría revelar mucho de las carencias de la propia subjetividad, por no mencionar las estrategias de dominación económicas y culturales que las motivan y conforman.

Los hijos de las comunidades diaspóricas que inmigraron a Europa hoy son el principal semillero de combatientes. Nacidos como europeos y condenados a una lógica social y cultural que lo mantiene en ghetos sometidos constantemente a un “doble mensaje” esquizofrenógeno (10). Por un lado, están sujetos a un bombardeo constante de incitación al consumo y por otro a la imposibilidad de acceder a este por la marginalización de su estatus socio-cultural y étnico con el que los estereotipos y la lógica de explotación y marginalización que encubren siguen condicionando la realidad cotidiana y existencial de éstos. Desde esta perspectiva vemos como la ambivalencia entre la incitación al deseo y su represión o negación acaba haciendo su efecto. La violencia terrorista es el único reducto de “voz” subalterna que queda cuando el resto está secuestrado por la violencia epistémica de los discursos que les constituyen como meros sujetos de odio y fanatismo irracional.

Afirma Bhabha “In any specific colonial discourse the metaphoric/narcissistic and the metonymic/aggressive positions will function simultaneously” (1983, 29) en mi interpretación este fenómeno queda patente en el uso del término “terrorista” -metonimia-agresiva al que se le contrapone sistemáticamente el de “comunidad internacional” -metáfora narcisista-. Queda clara la afirmación de Bhabha, el uso de estereotipos es una estrategia crítica del discurso colonial, sitúa al sujeto “colonial” en un dominio fijo mediante una estrategia, discriminatoria que queda fijada de un modo ambivalente entre unas determinaciones perversas que connotan rechazo y fascinación, ansiedad y obsesión.

Hace un momento he mencionado la violencia epistémica ahora añado que esta violencia no solo se ejerce hacia el Otro del sujeto “colonial”, también está expuesto a ella todo aquel que intente analizar las profundas causas socio-políticas y culturales que le subyacen. Por ello afirma Zizek

“si dirigimos nuestra atención a las profundas causas sociopolíticas del extremismo árabe, sencillamente parecerá que estamos culpando a la víctima que, en último término, tiene lo que se merece… La única solución posible en este punto es rechazar esta misma oposición y adoptar ambas posiciones simultáneamente; esto sólo puede llevarse a cabo si acudimos a la categoría dialéctica de totalidad: no existe ninguna elección entre estas dos posiciones; ambas son unilaterales y falsas. (2005, 43).

Este análisis cuyo objetivo arriba mencionado es un tímido intento de dar voz a un grupo subalterno no cae en la tentación denunciada por Zizek, “así pues, lo primero que hay que hacer es atacar el núcleo mismo de esta actitud hegemónica, la idea de que el respeto hacia la Otredad es el axioma ético más elemental (2005: 57). No estamos meramente ante el caso de unos europeos decadentes versus musulmanes terroristas víctimas del rechazo y marginalización. El terrorismo y fundamentalismo son fenómenos que constituyen la otra cara de la globalización y virtualización que nos constituye, son la expresión de unas tensiones que se dan, no tanto entre civilizaciones (11) como entre estructuras de conciencia colectiva que, para Giegerich, no pueden explicarse en términos de choque de civilizaciones, o conflicto entre religiones Islam y Cristianismo, ni entre regiones geográficas, Este-Oeste. Afirma el autor que el conflicto se da entre dos estados lógicos de consciencia separados por un hiato estructural, que conforman dos marcos mentales incompatible siendo uno de ellos la superación lógica del otro. El primer marco mental o estructura lógica de consciencia es el que proveniente de un época premoderna aún está presente en muchas áreas y dimensiones de la vida social y política hoy. En todas las regiones coexisten no pacíficamente estas dos estructuras, la primera religiosa, en su forma fundamentalista, y la segunda laica cuyo fundamentalismo ha sido sublado (transformado) en la lógica abstracta e implacable de las leyes del mercado global y la virtualización ápatrida del espacio cultural y social (cyberespacio).

Para Giegerich esta tensión estructural de dos estadios de consciencia cuya lógica es incompatible “reveals the fundamental vulnerability of the modern world, fundamental because it is a vulnerabilty within the system. In this sense, terrorist takes in place among a number of phenomena that manifest the present-day status of constitution of reality”. (2008, 434) Entre estos fenómenos el terrorismo en el plano político, las enfermedades del sistema inmunológico (cáncer, SIDA, etc.) en le caso de las personas y en la sociedad de la información los virus de los ordenadores, son expresiones de un “enemigo” que ataca desde el “interior” del propio cuerpo social.
A modo de epílogo

Si Spivak denuncia que “the intellectual is complicit in the persistent constitution of Other as the Self´s shadow (1988, 75) como conclusión de este análisis me gustaría completar esta denuncia mediante la radical afirmación que cualquier producción teórica y/o discursiva que siga produciendo la Otredad bajo estrategias predicativas que sancionan la diferencia mediante la articulación de la ambivalencia y la fijeza de unos estereotipos proyectados, la propia “sombra” (la del sujeto productor del discurso) mediante el ocultamiento de lo no dicho y el disfraz de las dicotomías escindidas seguirá siendo cómplice de la violencia epistémica, del secuestro (o eliminación) de las voces subalternas.

En las condiciones actuales del imperio postmoderno (12) y sus aparatos de poder mediáticos que imponen el horizonte de sentido en una narrativa de la exclusión, la afirmación “insurgente” de que el terrorismo y el fundamentalismo son fenómenos interiores, inmanentes al mismo imperio desarticula la lógica referencial a un Otro o un “exterior” peligroso respecto al cual se ha de establecer una estrategia de control y dominio.

Notas

(1) Ambientada en 2022, Sumisión también es una suerte de caricatura en la que un político musulmán, Mohamed ben Abbes, dirigente de una ficticia Fraternidad Musulmana, llega a la presidencia de Francia, imponiendo una serie de medidas —en particular, la poligamia— que al cabo son aceptadas por el conjunto de sociedad francesa con indiferencia, cuando no con discreto entusiasmo.

(2) Los bandos también se hallan bien diferenciados: de un lado quienes piensan que, más allá de sus discutibles méritos literarios, Sumisión es una pieza repugnante que “pone a Marine Le Pen en las puertas del Elíseo”, y del otro quienes sostienen que, en su cuidada ambigüedad, se trata de una sátira que, más que ensañarse con los musulmanes, se burla de Francia en su conjunto.

(3) Los estereotipos sociales, especialmente y para diferenciarlos de los neutros, aquellos que están revestidos de valor desde la perspectiva de una sociología que en sus indagaciones sobre la diversidad cultural llega a plantearse la necesidad de superar algunos argumentos que se han utilizado en contra de la posibilidad de analizar las cuestiones étnicas y culturales, por ejemplo, la existencia de una asimetría moral (Geertz, cit. en San Román:112) o la crítica de la inconmensurabilidad del Otro (Taguieff, 1987, cit. en San Román:119)

(4)  Obviamente los textos objeto de análisis no son producciones teóricas o académicas, ello constituye una significativa diferencia respecto a los estudios de Said.

(5) Dice Stierstofer,(2015) “fundamentalism has now come to be widely perceived as one of the major challeneges to “Western” secular, democratic societies in the twenty-first century” una afirmación que sería compartida no solo por mucho teóricos sino por la mayoría de gobiernos y medios de comunicación occidentales.

(6)  “La fijeza, como signo de la diferencia cultural/histórico/racial en el discurso del colonialismo, es un modo paradójico de representación: connota rigidez y un orden inmutable así como desorden, degeneración y repetición demónico” (Bhabha, 1983).

(7)  “Solo el islam parecería tener la energía suficiente para arrancar al país galo del marasmo” La sumisión y la sangre, artículo de opinión firmado por Jorge Volpi. Visto en: http://elpais.com/elpais/2015/01/14/opinion/1421240807_797267.html?rel=rosEP, fecha 14/1/2015

(8) Citado en Spivak, 1988, 68.

(9) Citado en Baudrillard, 2007, 106.

(10) “Pero solo los musulmanes están en realidad en una situación esquizofrénica.”  “La islamofobia no es un tipo de racismo”. Entrevista a Michel Houellebecq realizada por Sylvain Bourmeau el 8/1/2015 y publicada en el País -Babelia- el 8 de Enero. Visto en: http://cultura.elpais.com/cultura/2015/01/07/actualidad/1420664633_694213.html?rel=rosEP, Fecha 8-1-15

(11)  Idea que ha de rechazarse sin ambages, como afirma Zizek “a lo que estamos asistiendo hoy en día es, por el contrario, a choques en el seno de cada una de las civilizaciones.” (2005, 37)

(12)  “Hardt and Negri argue that we live in a postmodern age of “empire,” which, although it converges around and derives its energy around the United States, is not localizable. As opposed to the age of imperialism, which was modernist and functioned through ideas of center and margin, inside and outside, empire has no outside.” Citado en Schueller (2009, 7).

Referencias

– Baudrillard, Jean. 2007. In the Shadow of Silent Majorities… or the End of the Social. Foreign Agent Series. Jim Fleming and Sylvere Lotringer, Series Editors. New York: Columbia University.
– Bhabha, H. K. (1983). The other question… Homi K. Bhabha reconsiders the stereotype and colonial discourse. Screen, 8(6).
– Ashcroft, B., Griffiths G. y Tiffin H. (2007) (primera ed. 2001). Postcolonial Studies. The Key concepts. London: Routledge.
– Giegerich, W. (2008). Soul Violence. Collected English Papers. Vol III. New Orleans: Spring Journal Inc.
– Loomba A. (1998). Colonialism Postcolonialism en The New Critical Idiom. New York: Routledge
– Malini J. S. (2009). Locating Race . Global Sites of Post-Colonial Citizenship. Albany: State University of New York Press.
– Said, E. (1996). Cultura e imperialismo. 1993. Barcelona: Anagrama.
–                (1999). Orientalismo (Vol. 279). Feltrinelli Editore.
– Schueller, M. J. (2009). Locating Race . Global Sites of Post-Colonial Citizenship. Albany: State University of New York Press.
– Spivak, G. C. (1988). Can the subaltern speak?.
– Spivak G. C. y Harasym, S. (1990. The Post-Colonial Critic. Interviews, Strategies, Dialogues. London: Routledge.
– Stuerstorfer, K. (2015). Fundamentalism and Postcoloniality. Beyond “Westoxification” en The Future of Postcolonial Strudies, (Zabus, E. ed.). New York: Routledge.
– Zizek, S.(2005) (1 ed. 2002) . Bienvenidos al desierto de lo Real. Madrid: Ediciones Akal.

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